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jueves, 21 de junio de 2007

Hemingway y El Viejo y el Mar.

Cerca de cumplir 50 años, Ernest se encontraba en Cuba, se sentía pletórico y parecía sentirse en vena. En aquel momento sintió la necesidad de escribir la historia del viejo pescador cubano y del pez gigante que le habían contado en 1935, la escribió en pocos meses y cuando la hubo terminado estaba seguro de haber producido una de las mejores obras de su vida. En 1952 se publicó El Viejo y el Mar en la revista Life y en forma de libro, que rápidamente contó con miles de lectores si acaso no millones, los beneficios fueron cuantiosos y la crítica muy generosa.

Basada en un hecho de la vida real, relata la sencilla historia de un pescador que se hace a la mar y captura un pez muy grande, pero que antes de volver al lugar de la playa de donde había partido, estando en alta mar, los tiburones devoran al pez y lo convierten en un enorme esqueleto sostenido a la barcaza. Muchos ven en la lucha del hombre y el pez solos frente a frente, una parábola del individualismo que extrae de su derrota la íntima convicción de que el esfuerzo denodado y la resistencia a rendirse, son ya una victoria. "Si un hombre hace frente a su destino y lo acepta con entereza, luchando hasta el límite de sus fuerzas, nunca podrá considerarse derrotado", o sea un hombre puede ser herido y debilitado sin ser derrotado.

Lo notable es que el éxito alcanzado por la novela, contenida en menos de 60 páginas motivó el interés de las productoras cinematográficas que propusieron al actor Spencer Tracy como protagonista. La novela ganó primero el famoso Pulitzer, al que Hemingway parodiaba como premio pullover, y no tardaría en alcanzar el máximo galardón de la literatura que es el Premio Nobel, se encontraba en Madrid reponiéndose de las heridas de un accidente de aviación. Lo evidente es que el Nobel de 1954 que normalmente se entrega en el mes de diciembre, no le fue entregado en mano propia, por su estado de salud y su natural timidez delegó a su hermano Leicester para asistir a la ceremonia y recibir de manos del Rey de Suecia el preciado trofeo. Un detalle no muy conocido es que la joya recibida la dejó en el Santuario de la Virgen del Cobre de Cuba, asegurando que "nadie tiene de veras una cosa hasta que la ha dado". Así galardonado, sintió el gran deseo de estar solo, sin el asedio a que lo sometían los medios para obtener entrevistas que se negaba a dar.

lunes, 18 de junio de 2007

Hemingway y sus 60 abriles

Dueño de una fortuna que nunca disfrutó plácidamente, cuando sus libros se vendían por doquier y sus películas dobladas a muchos idiomas daban la vuelta al mundo, Ernest se complacía en viajar de Cayo Hueso a Cuba de allí a España y Francia. Amigo personal de grandes toreros como Ordóñez y Dominguín encontraba placer en acompañarlos y disfrutaba de interminables veladas con los maestros, con quienes sin duda, un tema frecuente de conversación era la muerte, con la que Hemingway se sentía más y más familiarizado. Digo abriles, aunque debería decir julios, porque Ernest había nacido un 21 de julio, fecha fatídica para todos los bolivianos, por que un gran presidente que "se hizo amigo de los pobres" Gualberto Villarroel fuera matado por una turba que penetró en el Palacio de Plaza Murillo, lo buscó pieza por pieza y dio con él en el tercer piso de cuya ventana, la turba arrojó su cadáver, que recogido por otros desalmados fue arrastrado por el piso y colgado de un farol. Aquel día vivió horrores el pueblo y pidió Justicia Divina. Volviendo a nuestra historia, corría el 1959, sus amigos toreros heridos por los toros, cada uno en sitio diferente y él mismo víctima de un accidente de carretera. Se sentía enfermo y deprimido, regresó a Cuba en noviembre y se sorprendió de recibir una cálida acogida en La Habana, con periodistas y muchas preguntas sobre la nueva situación en la Isla que frecuentaba desde hacía 20 años y se consideraba casi un cubano.
1960 fue para Hemingway un año especial, tenía transtornos nerviosos cada vez más frecuentes y sufría afección en la córnea que amenazaba con la ceguera y las dificultades de seguir escribiendo al ritmo deseado. Algunos de sus biógrafos dicen que un artículo extenso que le había pedido la revista Life y que tituló El Verano Peligroso, alentaba una decepción contra Castro cuya simpatía había sido manifiesta, total que al encontrarse en julio siguiente en Cayo Hueso comentó sus impresiones con sus amigos de cierta inseguridad en Cuba, para "todos los norteamericanos que son expulsados y Estados Unidos insultado", lo evidente es que éste verano Ernest no era más el fogoso y animoso mantenedor de la tertulia y el jolgorio, sufría de insomnio, pérdida de memoria, inseguro, atormentado por remordimientos, se volvió irritable y depresivo, al parecer empezaba el "delirio in tremens" a exteriorizarse más y más, se siente incapaz de escribir y menos de corregir lo escrito. La manía persecutoria no le abandonaría más y veía en todos los de su entorno una amenaza a su seguridad. Internado en la clínica Mayo de Minnessota, no se pudo evitar que los diarios lo ignoraran y empezó a recibir cartas y telegramas de sus lectores y amigos, entre ellos de John Kennedy que lo invitaba a su posesión, cordialmente rechazada por motivos de salud.

lunes, 11 de junio de 2007

Hemingway y Adiós a las Armas

Sin duda fue un film que logró impactar nuestro sentimiento de niños con instinto pacifista y sabedores del uso mortífero de las armas, por ello, un título tan acertado no movía sino a la simpatía, tuvo que pasar mucho tiempo para enterarnos que el autor de la novela la escribió en sus 29 años en Cayo Hueso donde encontró un lugar tranquilo y solitario apto para la pesca y la natación. Se había recién casado con su segunda esposa Pauline. Poco tiempo le duró la tranquilidad pues pronto viajarían a Piggot, Arkansas para visitar a los Pfeiffer padres y pariente de la esposa, y esperar el nacimiento de Patrick al que Ernest llamaría Mousie que nació por cesárea, tras una corta pausa reanudó la escritura del manuscrito y se adentró en unas interminables correcciones, fue de regreso a Cayo Hueso donde recibió la noticia del disparo de revolver por mano propia que había terminado con la vida de su padre. En su testamento Hemingway padre había pedido guardar la Smith and Wesson del suicidio que había pertenecido a su padre. Pauline y Ernest se pasaron viajando de Miami a París, a España donde como siempre participaría de corrida de toros en Huesca, Lérida y Tarragona, en Valencia y Santiago de Compostela, fue en éstas circunstancias que se publicó Adiós a las Armas, la obra que se había venido publicando en Scribner´s Magazine por entregas. Se cuenta que las últimas páginas de su obra, las reescribió 39 veces, el éxito fue enorme superó a la anterior Fiesta, que le había proporcionado mucho dinero. En pocas semanas se habían vendido 28 mil ejemplares, a los 4 meses, 80 mil ejemplares, con incidentes en medio como la prohibición de ser vendida en Boston cuyo jefe de policía estaba en contra de la publicación como Mussolini que estimó que la novela era inmoral, derrotista y antipatriótica. Muchos consideran que Adiós a las armas, es la obra maestra de Hemingway, en parte es su autobiografía en que relata su idilio con la enfermera del hospital de Milán. Se publicó pocas semanas antes del crack de Wall Street que sacudió al mundo financiero, puesto que habría un periodo de orgía especulativa de incertidumbre más tenso y preocupante que los emergentes de la guerra. Observando lo que pasaba en Estados Unidos, como resultado de la gran depresión que sucedió a la especulación e inflación desenfrenada, Ernest escribió un nuevo libro Muerte en la tarde. De la vida más o menos intensa que llevaron en Francia y España los esposos regresaron a Cayo Hueso donde vivieron el 1930 en que no pasó nada importante, sin descuidar sus borradores de Muerte en la Tarde, pero ésta es otra historia.

sábado, 2 de junio de 2007

Hemingway y la búsqueda

Toda su vida fue un inconforme. De niño no se cansaba de inventar juegos y liderizar a sus compañeros de corta edad, de adolecente aprendió a boxear y andaba casi siempre con un ojo amoratado. Sus biógrafos escriben que le quedó un ojo maltratado a costa de tanto golpe de puño. Algo más crecido cuando empezó a publicar sus crónicas en el diario del pueblo, concibió la idea de trabajar como corresponsal de guerra, en tal condición ingresó al ejército y a causa de sus menores facultades físicas y accediendo a su pedido personal lo hicieron redactor de la compañía a que pertenecía, la Guerra del 14 estaba en plena efervescencia y enviado a Europa como auxiliar de la Cruz Roja, se ocupó más de ver y escribir que de trabajar en la misión a la que se enroló y le dieron el grado de teniente de servicio médico. Buscó enfrentar el peligro para describir con exactitud lo que era la guerra, hasta que llegó al frente de batalla y resultó envuelto en acciones de guerra, muy cerca de la muerte que rondaba su presencia resultó herido por las esquirlas de un mortero en ambas piernas y tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital donde pasó largos meses, recluído muy a su pesar para reponerse de las heridas. De regreso a los Estados Unidos, lo tendremos a la búsqueda de nuevas emociones, sus numerosos viajes, su afición por los toros, la tertulia y los cafés, aunque no se crea que se quedaba allí muy quieto, de ninguna manera, Ernest (que recibió el nombre por su madre Ernestina) andaba siempre en busca de algo mas. Mientras no dejaba de escribir, durante muchos años practicó y vivió del periodismo, luego planificó su alejamiento del mundo de la crónica y la noticia, porque quería concentrar sus esfuerzos en la creación literaria. Se puede decir que tuvo pasión por las letras. Redactaba sus obras con gran rapidez y habilidad, aunque luego, las revisaba una y otra vez. Se dice que de su novela Adiós a las Armas, hizo treinta versiones diferentes.
Cuando escribió su obra galardonada con el Nobel de Literatura, El Viejo y el Mar, Hemingway había alcanzado la cima de su logro propio, de su perfeccionismo, de su manejo del idioma y de su capacidad de decirlo todo en pocas palabras, "con muchos verbos y pocos adjetivos" como afirma uno de sus críticos que lo estudió a fondo. Cuando se trató de calificarlo para el máximo galardón de la literatura universal, el jurado estuvo unánime en otorgarle el trofeo, que por otra parte, Hemingway nunca persiguió. Escribía porque con ese espíritu errante y perfeccionista, resultó siendo el eterno peregrino de la tarea ideal. Alcanzar la cima de la gloria, para sí mismo, para sus duendes y demonios que no le daban sosiego, como ha sucedido con los genios. Detrás del ideal hasta alcanzarlo.

martes, 29 de mayo de 2007

Hemingway y su primera obra

Cuanto más se conoce la obra de éste insigne literato, más se apasiona uno por su estilo y sus experiencias personas tan ricas, tan variadas, tan apasionantes. 24 años tenía cuando editó su primer libro de sólo 60 páginas y con un modestísimo tiraje de 300 ejemplares, que además le costó mucho vender, casi todos los regaló a "mis amigos y a desconocidos", Tres Cuentos y Diez Poemas. Los cuentos se refieren a la caza y la pesca, el alcohol, el sexo, el fracaso del amor y el suicidio, que según interpretan sus biógrafos fue la simiente de toda su obra literaria, de sus pasiones y de sus aficiones. Entre sus Diez Poemas están la guerra, lo más feo y sórdido de éstas. Lo notable es que sus familiares reaccionaron en contra de la primera obra, su padre que había pagado por seis ejemplares, no tardó en devolverlas, "sin haber terminado de leerlas" porque un gentleman "sólo habla de sus enfermedades venéreas con su médico".
La publicación de su obra no alteró para nada su situación económica y pronto desde Francia decidió regresar a casa por cuanto su mujer Hadley se hallaba embarazada. Lo notable es que su estancia en Europa, especialmente en París, le marcó para toda la vida, por sus lecturas, por la amistad y la relación con escritores y artistas que eran en aquel momento la flor y nata de Francia, por las corridas de toro por las que tuvo siempre una pasión especial "no es un deporte, es un drama", sin embargo estaba allí en Madrid, en Sevilla, en Ronda y Granada junto a dos o tres amigos con quienes compartía las emociones de las fiestas taurinas.
De sus maestros literarios como Gertrude Stein, Sylvia Beach, los esposos Pound aprendió una literatura exigente y rigurosa, concisa y antirretórica, que junto al estilo telegráfico de su nomenclatura periodística se constituyen en el marco de su futura labor. Más tarde en su obra París era una fiesta dedicada a su esposa Hadley su compañera de la bohemia intelectual "de los tiempos en que éramos muy pobres y muy felices". Vivieron en efectos grandes apuros, pendientes de los cheques del Toronto Press para el que escribía y le pagaban por crónica publicada. El estudio de su periplo por Europa nos dará también las claves de sus principales novelas que fueron llevadas al celuloide y que le dieran grandes ingresos económicos.

lunes, 21 de mayo de 2007

Hemingway y su estilo periodístico

Muy joven empezó su aprendizaje literario en el Kansas City Star, que exigía a sus redactores un estilo muy peculiar, utilizar una prosa escueta y funcional, frases cortas, sencillas y claras, el lenguaje descriptivo. Su director Peter Wellington recomenda usar verbos, porque hay que comunicar acción, no adjetivos. El propio Ernest muchos años más tarde reconocía que éstas fueron las normas que sobre el arte de escribir aprendió para toda la vida. Ernest formó cuerpo en la sección de sucesos. Como todos los jóvenes idealistas quizo enrolarse al estallar la Primera Guerra, pero sus padres le negaron el permiso, tres años después sin embargo consintieron que fuese reclutado para combatir en Europa, aunque por un defecto en la vista producto de los muchos golpes de puño que recibió en sus prácticas de boxeo no pudo ser admitido como voluntario, aunque sí atribuyéndose edad mayor se enrola en la Cruz Roja y recibió su primer uniforme como teniente honorario. Trasladado a Burdeos en barco, descendió para dirigirse a París, insistió en situarse cerca de una zona que era bombardeada por los alemanes desde 120 kilómetros de distancia con los obuses de la Gran Berta, enormes cañones de Berta Krupp. Contempló de cerca el impacto de los proyectiles en un templo y su comentario fue "Haremos un artículo para el Star. Veremos qué cara ponen en Kansas City!" De París a Milán donde tuvieron que atender a las víctimas de la explosión de una fábrica de municiones y recoger cuerpos humanos esparcidos. Las descripciones de los sucesos que contemplaba parecían crónicas emocionantes, casi deportivas. Sale a la luz que buscaba emociones, se acercaba al peligro, quería ver de cerca la guerra por lo que no estaba nunca conforme con las tareas de retaguardia que se le asignaban, hasta que el 8 de julio de 1918 un obús estalló muy cerca y recibió heridas en las dos piernas.
Se le sometió a varias operaciones para extraerle las esquirlas alojadas en sus piernas, aunque una de las tres personas que estuvieron en el sitio del impacto pereció y las otras dos quedaron malheridas. Le colocaron una rótula artificial y cicatrices muy visibles a decir de sus biógrafos. La convalecencia fue larga y penosa, en el hospital de Milán donde se enamoró de una enfermera americana de origen alemán con quién pretendió casarse, lo que se frustró y sirvió de inspiración para su novela Adiós a las Armas, de la que nos ocuparemos también asociada como está nuestra memoria a la película del mismo nombre con Gary Cooper que hace de protagonista elegido por el mismo Hemingway y la sueca Ingrid Bergman la enfermera que le robara el corazón. Cuando regresó después de algunos meses a Kansas City fue recibido como un héroe y paseado por todas partes. Lo que también influyó en su estilo literario y quizá en su trágico final, puesto que padecía insomnios, tenía que dormir con la luz prendida y sentía inseguridad y desconfianza, volvió a su casa de campo a orillas del lago Michigan y se recuperó en parte de su estado anímico aunque sin dejar de escribir, ahora en el Chicago Tribune donde gana bastante dinero como periodista soñando con emular a los grandes escritores como Sherwood Anderson que prefería el relato breve con temas modestos, de una expresión sobria y transcribiendo la forma de expresarse de la gente de la calle. Se casó en 1921 y su pasión por vivir en Europa volvió a recrearse, viajó a París como corresponsal del Toronto Star, sin sueldo fijo. Ya no le importaba nada, su atractivo por la Ciudad Luz superaba todo cálculo. La cuestión era emigrar.

jueves, 17 de mayo de 2007

Hemingway y sus obras

Quién de nosotros no vio nunca películas como "Por quién doblan las campanas", "Adiós a las armas" y "El Viejo y el Mar"? Por ellas supimos que el autor literario era un norteamericano Ernest Hemingway cuyas letras fueron de tal modo exaltadas que las llevaron al celuloide y se imprimieron en decenas de idiomas y merecieron la más preciada distinción que se concede a la literatura un premio Nobel que no lo envaneció como a varios otros, sino que estimuló su producción y gozó de la vida porque tuvo muy buenos amigos y muchos gustos refinados que compartía con sus camaradas otros artistas, escritores, toreros, compositores, hasta que consumido por el alcohol, presa de delirio in tremens, (estado avanzado de alcoholismo) víctima de tremendas depresiones, terminó como su padre y su abuelo, pegándose un tiro. Por su patético final, por los lauros cosechados por su mundología al recorrer de Europa a América y al Asia y hacer una vida simultánea entre Cuba, Estados Unidos y España su biografía es fascinante, digna de ser divulgada a los cuatro vientos, también ahora que por su amor a la naturaleza y la vida al aire libre, sus ideas se hacen actuales. Hemingway pervive en su vívido pensamiento humano.

Hemingway recobra actualidad

Ahora que los valores de la naturaleza están de regreso por el calentamiento global y la crisis energética, y la desesperación del hombre en su impotencia de parar lo inevitable que es el cambio climático universal y se aferra a toda esperanza para conservar la vida humana, el clima normal, la pervivencia de las especies, retoman toda su fuerza espiritual, se entiende obras como El Viejo y el Mar que le merecieron el Nobel de Literatura a Ernest Hemingway cuya biografía será nuestro referente a mano. "Era un viejo que pescaba solitario en un bote en medio de la Corriente del Golfo y hacía 84 días que no cogía un pez", así empieza ésta obra genial que en solo 140 páginas describe esa aventura postrera del pescador que venció al mar con sus músculos entrenados en el dominio del bote y de la pesca para sobrevivir a las tempestades, en medio de la valentía personal de enfrentarse a la muerte por ahogo o víctima de tiburones, leones marinos y otras especies. El viejo presagiando su final, quizo darse asimismo una muestra de su voluntad y destreza de hombre de mar y pescó un magnífico ejemplar, que lo llenó de orgullo, aunque le significó la muerte afrontada con dignidad y estoicismo. Termina la obra cuando de regreso en su choza campestre se recuesta para no levantarse jamás...el literato no lo dice, permite que el lector intuya porque cierra con que el viejo recostado de bruces "soñaba con los leones marinos".

lunes, 30 de abril de 2007

Conversaciones con uno mismo

Cuán hermosas meditaciones leía de joven. Recuerdo nuevamente aquel inolvidable librito "Gotas de Miel", que era como un rosío de tenue lluvia derramándose sobre el alma en una noche de calor. Nunca más volví a encontrar tal título, lo busqué en Argentina, en Río, en La Paz, y Cochabamba. Jaime Siles, se llama el ladrón que se quedó con mi libro y se marcho lejos de Bolivia llevándoselo consigo, y otros como los de Constancio Vigil. El hecho es que sus lecturas alimentaron mi programa de todas las noches, cinco veces por semana, durante cinco años. Del manantial de palabra que brotaban en la noche, conseguimos convertir (ciertamente por gracia del Señor y no por mérito propio) a varios ateos, descreídos, decepcionados de la vida, que escuchando encontraban consuelo, inspiración, luces en medio de las sombras. De esa inolvidable experiencia nació la idea de éste coloquio, y de las frases sueltas que hemos apuntado en todas partes, sin otro orden que la cronología de la vida. Alégrate, alma mía! En la prédica de hoy, durante la Misa (los días sábado en lugar de domingo, para los hispanohablantes) el sacerdote predicó sobre monseñor Oscar Romero, el arzobispo que fue asesinado en plena celebración de su ministerio allí en San Salvador. El padre dijo que dos cosas le habían impresionado al leer la biografía del "santo salvadoreño" su conversión a los 60 años al comprender el Evangelio de los Pobres y su devoción por la oración. Rezad! He aquí el poderoso instrumento de Dios para obrar milagros. He ahí el arma para derrotar a los más grandes enemigos nuestros.
En 19 de marzo de 1988

Un primer divorcio

Cada vez que reflexiono por medio de las letras, existe un problema humano de por medio. Ahora América está pensando en una separación. En realidad nunca estuvo casada, menos por la Iglesia. El muchacho si bien casi 10 años mayor parece un hombre serio, responsable y trabajador. América se vió de pronto enfrentada a un ambiente duro. Atender un empleo al servicio de ancianitos, responsabilidades como madre de una niña Sandrita, que ahora tiene 14 meses. Vivir en las afueras de la ciudad y atender las obligaciones consiguientes de la casa propia, el clima tan duro sobretodo ahora que es invierno. Vislumbro una separación aunque tampoco será la mejor solución. Con toda mi experiencia de vida y capacidad no encuentro poder ofrecerle un buen consejo. Sólo rezo. Y medito-
marzo de 1988

Primer empleo industrial de Arturo

El hijo mayor empezó hoy su trabajo como técnico en la fábrica más grande de Suecia. Un empleo permanente en Volvo, hasta antes de marcharse al cuartel en julio próximo. En verdad que resulta difícil obtener un empleo de ésta forma, hay que cumplir varios requisitos. En el caso de Arturo, 4 años de estudio como ingeniero de gimnasio, más otros seis meses de Medicina Técnica. De 21 años de vida, ha pasado 15 estudiando. dos de kinder, 3 básico, 4 de medio, 2 de conclusión de la escuela, 4 de gimnasio en Suecia, 6 meses de Medicina Técnica en la Universidad. O sea la vida entera con los libros. Tiene un espíritu de investigación admirable, le sigue María Luisa que hoy sale de vacaciones, siendo sólo de 16 años estudió tecnología, qué maravilla. Gracias Señor! Son éstas compensaciones que le dan un sentido a la vida, aunque al mismo tiempo pienso en América (mi segunda hija) quién por ahora se siente cansada, algo deprimida con ganas de viajar a Bolivia. Me propongo darle consuelo y esperanza, y buscar juntos un camino, que seguramente existe.
16 de febrero 1988

jueves, 26 de abril de 2007

Primero de enero de 1988

Son casi las tres de la tarde. Abrir los ojos después de seis horas de sueño en pleno día. Encuentro que hace un año, el primer pensamiento fue para Dios, mi Señor! No puede ser menos. Y estas primeras horas tienen que ser de nuevo una muda oración: Señor que vea! Dijo el ciego del Evangelio cuando habiendo dado un tirón a la túnica de Jesús, éste se volvió y le preguntó: qué quieres! Al reconocer su Voz, el ciego se llenó de energía, cobró aliento y gritó ante todos "Señor, que vea!".
Hoy necesito ver, saber lo que debo hacer. Ver, no la luz del sol que felizmente me alumbra desde hace 49 años, sino que vea la Luz tuya, de tu Gracia. El amor, la misión que me confías. El camino que me tienes trazado. Y con ésto hago mía la pregunta de Dulcinea en Don Quijote, cuando el anciano moribundo tendido en su lecho le manda a llamar y una vez en su presencia: "Qué quieres de mí?". El mortalmente enfermo no le respondió. En mi caso: Que vea. Qué quieres de mí! son las dos frases que se han convertido en mi oración favorita, que repito como una jaculatoria, muchas veces al día. Haz pensado en mí Señor, qué planes tienes para mí? Cómo puedo yo saber cuál es tu Voluntad? Saber lo que Tú quieres que yo haga. Este es el dilema al cual me enfrento cada jornada. Yo amo la libertad. Cuando me tocó estar preso, en dos o tres ocasiones he sufrido horriblemente por la dependencia que adquiere un preso, sometido a la voluntad de sus carceleros, entonces me he sentido angustiado, pero de Ti Señor, sí quiero depender porque Tu yugo es suave y llevadero, soy tu criatura y te pertenezco. Dáme un poco de Luz y de Amor. Esta es la angustia de mi vida, no poder saber qué es lo que quieres de mi?!

Otra navidad cerca del polo Norte

Ha llegado el frío, la nieve, una nueva Nochebuena. Cuando vivía en Bolivia y celebrábamos esta fiesta, no entendía porqué María y José pasaban tanto frío, cuando en Cochabamba por la misma época hace más bien calor, es verano y no encajaba bien el relato evangélico con la realidad boliviana. Esta quinta navidad, motiva la reflexción sobre éste hecho, en verdad cuánto frío y recién ahora se puede comprender desde la Vieja Europa y más aún desde un reino próximo al círculo polar, cómo habrán padecido María y José en aquellos momentos previos al alumbramiento, extraños ellos como nosotros, en un país desconocido al que viajaron para cumplir con el mandato de la autoridad que realizó un censo de la población.
Vimos por televisión la Misa de Gallo desde Roma, qué esplendor, qué solemnidad, aunque a mis hijos Arturo y Joaquín les pareció la ceremonia demasiada larga, y demasiado lujo, especialmente el brillo de los vasos sagrados cálices y copones y los ornamentos del Papa, de cardenales y obispos. No entendieron que habiendo nacido Jesús tan pobre y siendo el Papa su sucesor, hubiera tanta diferencia. Yo mismo me he quedado pensando, especialmente después de haber visto una buena película sobre la religiosa Teresa de Calcuta, la monja que abandonó el convento para recoger a los enfermos, a los moribundos de las calles de la India y ofreció a ése mismo Jesús un voto de pobreza para vivir entre los pobres. La monja se mostró opuesta a donaciones en dinero para su obra, simplemente las rechazaba y enseñó a sus monjitas a vivir de la Providencia, cada día con su pena, pero cada día con su pan. Su renunciamiento es tal que todos pueden ver, en forma transparente que Teresa es pobre, que ayuda a los pobres reunidos en viviendas donde ellas asean a los enfermos, les dan de comer y les ofrecen consuelo, los asisten en los instantes supremos de la muerte. En esta acción humana, vemos el milagro que arranca aquella Noche en que llegó el Redentor y padre amoroso de todos los hombres.
25 diciembre 1986

miércoles, 18 de abril de 2007

Dáme sabiduría!

Pon tus palabras en mis labios! Deja que tu Paz, tus enseñanzas y consejos se viertan a través mío en los seres que amo y que caiga esa tu Sabiduría en tierra fértil. La primera palabra es Perdón. Qué necio fui, cómo me separé de tu amor, cómo dejé que mis malas acciones dañaran el lazo de unión que había entre nosotros. Quiero obtener tu perdón y volver a ser tu amigo.
Debo decirle a mi hijo que sólo hay un verdadero y profundo amor. Que el amor de las muchas, muchas veces termina con el fin del placer, con la ilusión de querer construir algo y al saber que nos decepciona, nos deja, nos abandona, por ello cuánto vale de verdad, conocerte a Ti Señor, profundizar en tu amistad y en los más puros sentimientos que nacen de la fe, de la esperanza y promueven a la caridad!
Haz, te lo pido que mi hijo comprenda que sólo hay una pena grande, irreparable, y esta es la pena de perderte a Ti, como amigo, como hermano. Todo lo demás es nada, pequeño, despreciable, sin valor. Haz que mi hijo, lo comprenda así y te ame!

20 de septiembre 1986

Señor, eres tan bueno!

En todas las cosas, veo tu Sabiduría. Nada tengo que reprocharte. A veces por momentos no comprendo tu Providencia, dudo, no alcanzo a comprender qué quieres de mí, pero luego puedo ver claramente que sí, que has elegido para mi una vida interior, plena de gracia. A veces una vida de pobreza franciscana, pero sin que me falte tu Providencia.
Es admirable cómo te prodigas Señor y nada me falta como en el viejo salmo "El Señor es mi Pastor, nada me podrá faltar!. En verdad recuerdo la escritura "de qué os preocupáis, no ves a las aves del campo que no siembran ni trigan y sin embargo, Vuestro Padre Celestial las alimenta! y a las flores silvestres las viste de tan hermosos colores que ni Salomón en el apogeo de su gloria pudo vestir igual?" Así la bondad de Dios se prodiga en sus criaturas y su mano paternal está en todas las cosas.

Cochabamba, 25 de diciembre 1985

De nuevo en tus polvorientas calles...

Héme aquí, de nuevo en tus polvorientas calles. Rodeado del afecto de las gentes que entre curiosos y sorprendidos nos dan la bienvenida. Por ahí no falta un abrazo sincero, expresión de una vieja amistad, en medio de un efluvio de recuerdos que emergen con toda fuerza del pasado. Su viejo y remendado aeropuerto, su tráfico incontrolado y caótico, donde conducir es tarea poco menos que imposible.
Los viejos rostros, y otros no tan viejos de gentes que de niños de antes están convertidos en adultos, como si de pronto se hubiera realizado una metamorfosis brutal, que los convirtió de niños en hombres, sin pasar por la adolescencia. Veo, trato de ver lo más posible, lo más rápidamente para reponer el tiempo de la ausencia, para recomponer mentalmente el paso de los años, ávido de saberlo todo, cada historia personal, familiar, del colectivo, extraer de la memoria los recuerdos y comparar con el presente. Todo empieza a encajar en su sitio, en esa inmensa gama de afectos e impresiones que yacen más allá de la conciencia cognitiva.

Cochabamba, 2 de diciembre de 1985

Junto al lago azul...de Ipacaraí!

Una dulce guarania que me aprendí de memoria por la cadencia de su melodía y la viva expresión de su letra, según puedo recordar nítidamente fue la canción mi secreta compañera en los momentos de encuentro conmigo mismo, el marco de un sentido romance. "junto al lago azul de Ipacaraí...tu cantabas triste por el camino, dulces melodías en guaraní..." y la pregunta de la prosa, "dónde estás ahora cuñataí, que tu dulce canto no llega a mí, dónde estás ahora mi ser te añora lejos de ti..." tan profundos recuerdos cobran vida porque ahora justamente estoy junto al lago, en las afueras de Asunción, en la capilla de la Virgen y me explican que Itä, (pronunciado guturalmente) y "tapacarí" significan agua+bendita (agua bendecida del Santuario que queda junto al lago de aguas azules) De éste modo, sin habérmelo propuesto, ni pensado jamás, resulta que me encuentro "junto al Lago". Qué portento misterioso que logra transformar los sueños en realidad. Qué providencia oculta que desde el subconsciente nos lanza al encuentro patético de una "dulce realidad"
En Asunción, Paraguay, 24 de noviembre de 1985

martes, 10 de abril de 2007

Bolivia otra vez!

Han pasado cinco años casi, y héme aquí de nuevo en mi Patria! Qué mezcla de emociones y sentimientos. Qué sensación de sentir que esto es de uno y saberse extraño. Una primera impresión. Al llegar al nuevo aeropuerto de Viru-Viru, todo lindo, todo nuevo y los servicios funcionando con mayor eficiencia que en Asunción que acabamos de dejar atrás. En el temido instante de dejar la policía y pasar la Aduana, cuando me llamaron abrir las maletas, bastó que dijera que era un exiliado que volvía a la Patria al terminar la dictadura, para que me dejaran pasar y me dieran unas frases de bienvenida. "Pase, señor! A ver déjenlo pasar" o sea un gesto maravilloso que me agrada mucho. Luego nos trasladamos a un hotelito y las consabidas incomodidades de nuestro hábitat. No había agua en el hotel, las fundas estaban sin lavar, los baños sin cerrojos. O sea, pobreza y desorganización, aunque eso sí, mucha amabilidad y educación. Creo que el ser humanos, cordiales, sigue siendo el punto relevante del boliviano. Su primer e inconfundible punto de identidad.
Santa Cruz de la Sierra, 26 noviembre 1985

Gotas de Miel, un libro delicioso

No recuerdo de qué manera cayó en mis manos el libro pequeño y delicadamente ilustrado, tampoco recuerdo cuándo se me perdió porque lo cuidé y lo leí siempre con respeto. Desde luego lo leí por vez primera en Potosí, mi ciudad natal cuando tenía 16 años y toda la piedad de un cristiano formado en la escuela de la oración y la bondad. Me acompañó mucho tiempo en Siglo XX, el campamento minero más grande del país que fuera teatro de 60 meses vividos plenamente en Radio Pío XII.
Gotas de Miel, fue el título del programa de radio que solía escucharse a las 23.00 pm con el subtítulo "para las almas cristianas". Consistía en una reflexión muy personal, hacia el interior del ser, una especie de examen de conciencia, de dolor de contrición, conversaciones con Dios. Haremos un esfuerzo mental para retrotraer aquellas sabrosas lecturas, que sin duda yacen en algún lugar de nuestro subconsciente. Casi no me atrevo a escribir, me invade un pudor especial, de algo muy íntimo y secreto, pero gracias a este programa, no uno, varios oyentes en distintos momentos me llenaron de cristiano orgullo "gracias a sus palabras, he tomado la decisión de seguir viviendo", "usted no sabe cuánto bien me hacen sus palabras", y muchos testimonios, aunque mi respuesta era invariable, "no son mis palabras, son las de Gotas de Miel", recogidas de la Biblia, del Libro de la Sabiduría.
Octubre 1985

martes, 27 de marzo de 2007

Qué quieres de mí?

Sancho está al pie del lecho de enfermo de su amo y señor don Quijote. El Quijote delira y sueña, Sancho!, le dice... prepárate, nuevas aventuras nos esperan. Sancho responde...más desventuras todavía? En su sencillez de campechano, llevado por la lealtad hacia el noble caballero, ya que le había seguido por las tierras de La Mancha, padeciendo infortunios y privaciones de toda laya. Estaba en verdad agotado de tanto sufrimiento. Don Quijote al borde de la tumba, consecuente con su espíritu aventurero soñaba con nuevos episodios de drama y combate. Para él, el visionario y romántico señor ésto era vida, para el escudero cansado de velar por el amo, ésto no era sino un rosario de desventuras y sufrimientos.
El mismo caballero enamorado tenía cerca de su lecho de enfermo a la dulce amante, la Dulcinea que llorando de angustia por la situación penosa del ilustre enfermo, deseosa de cumplir los deseos del amado de su corazón, segura de merecer su confianza, repetía esta frase, que hoy la dirigimos a Dios Nuestro Señor, es nuestra más corta y más frecuente oración de cada día, frase que pide un milagro, una manifestación de su poder. Señor, qué quieres de mí!
Octubre 1985