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jueves, 17 de mayo de 2007

Hemingway y sus obras

Quién de nosotros no vio nunca películas como "Por quién doblan las campanas", "Adiós a las armas" y "El Viejo y el Mar"? Por ellas supimos que el autor literario era un norteamericano Ernest Hemingway cuyas letras fueron de tal modo exaltadas que las llevaron al celuloide y se imprimieron en decenas de idiomas y merecieron la más preciada distinción que se concede a la literatura un premio Nobel que no lo envaneció como a varios otros, sino que estimuló su producción y gozó de la vida porque tuvo muy buenos amigos y muchos gustos refinados que compartía con sus camaradas otros artistas, escritores, toreros, compositores, hasta que consumido por el alcohol, presa de delirio in tremens, (estado avanzado de alcoholismo) víctima de tremendas depresiones, terminó como su padre y su abuelo, pegándose un tiro. Por su patético final, por los lauros cosechados por su mundología al recorrer de Europa a América y al Asia y hacer una vida simultánea entre Cuba, Estados Unidos y España su biografía es fascinante, digna de ser divulgada a los cuatro vientos, también ahora que por su amor a la naturaleza y la vida al aire libre, sus ideas se hacen actuales. Hemingway pervive en su vívido pensamiento humano.

Hemingway recobra actualidad

Ahora que los valores de la naturaleza están de regreso por el calentamiento global y la crisis energética, y la desesperación del hombre en su impotencia de parar lo inevitable que es el cambio climático universal y se aferra a toda esperanza para conservar la vida humana, el clima normal, la pervivencia de las especies, retoman toda su fuerza espiritual, se entiende obras como El Viejo y el Mar que le merecieron el Nobel de Literatura a Ernest Hemingway cuya biografía será nuestro referente a mano. "Era un viejo que pescaba solitario en un bote en medio de la Corriente del Golfo y hacía 84 días que no cogía un pez", así empieza ésta obra genial que en solo 140 páginas describe esa aventura postrera del pescador que venció al mar con sus músculos entrenados en el dominio del bote y de la pesca para sobrevivir a las tempestades, en medio de la valentía personal de enfrentarse a la muerte por ahogo o víctima de tiburones, leones marinos y otras especies. El viejo presagiando su final, quizo darse asimismo una muestra de su voluntad y destreza de hombre de mar y pescó un magnífico ejemplar, que lo llenó de orgullo, aunque le significó la muerte afrontada con dignidad y estoicismo. Termina la obra cuando de regreso en su choza campestre se recuesta para no levantarse jamás...el literato no lo dice, permite que el lector intuya porque cierra con que el viejo recostado de bruces "soñaba con los leones marinos".