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jueves, 23 de marzo de 2017

desde Abraham Koening hasta Pinochez de Lagos a Bachellet y Piñaya todos se oponen a ceder por orgullo, amor propio, o simplemente para no dar brazo a torcer.


nada costaría ceder a Bolivia un corredor desde nuestro propio territorio hacia el Océano Pacífico. nada costaría en un acto de Justicia y en aras de la paz y la armonía permitir que Bolivia ocupe el corredor con su carretera propia y la construcción de un puerto propio para cubrir sus necesidades de exportación e importación, que son crecientes y actualmente insuficientes.

todos los pueblos del mundo comprenden esta necesidad, y piden al Gobierno y al pueblo de Chile reparar el inconmensurable daño causado a Bolivia desde la invasión de su territorio el 14 de febrero de 1879 primero al puerto de Antofagasta y al cabo de cerca de tres anos, hasta arrinconar a los ejércitos de Perú y Bolivia más allá de Arica en el extremo norte de su territorio actual.

fue una guerra de conquista, una guerra injusta e inexplicable en cuanto a la relación humana entre ambos pueblos. los consorcios mineros y comerciales de entonces, casi en extrema pobreza, le echaron el ojo a nuestro territorio, despoblado, indefenso, inexplotado aunque rico en el subsuelo de minerales al punto que de sus yacimientos como el de Chuquicamata y El Teniente, brotó el cobre que hizo de Chile un portento, una potencia mundial y le convirtió en el primer productor mundial.

Juan Pereyra le dedicó sendos estudios al asunto hasta demostrar que fue a partir de la toma del territorio boliviano que empezó su potenciamiento y la economía chilena insignificante hasta prin cipios del siglo XIX, empezó a cobrar fuerza progresiva y expandir sus finanzas de la minera al transporte, la industria, la agroindustria y la pezca y explotación de recursos naturales de cuya exportación resultó su poderío actual.

no ceder al clamor popular, a la fraterna solicitud de los bolivianos en esta demanda, dará lugar al afianzamiento de los apoyos internacionales y los pactos que Bolivia irá acordando con otras naciones y a un acelerado potenciamiento en todos los sentidos incluyendo el militar y de su geopolitica hasta crear las condiciones de convertir el clamor en un reclamo del derecho, y entonces alcanzar el objetivo de retorno al mar "por la razón o la fuerza", como reza el propio lema mapocho.

De estar padeciendo una grave crisis económica, y de ser un país sin futuro, por el efecto de la invasión al Litoral Boliviano obtuvo beneficios por su agresión y los gobiernos de Montt, de Errázuriz Echaurren y Fernando Alonso, gozó de la era del estano y del cobre, consolidó su poder y estabilizó su cimiente institucional. Diversos autores han dejado sentado que la nueva estructura de la economia chilena con el cobre como motor financiero, hicieron del "norte grande" la fuente, la caja de caudales extraída a Bolivia poniendo centinelas a cuidar su frontera, sin dejar de repetir promesas que resolvería la salida al mar y creando paleativos para acallar los reclamos de la injustica consumada.

aún sin tener esa confianza ingenua en la acción internacional como la que alienta Morales con el cada vez más ínfimo grupo de los "bolivarianos", el apoyo basado en razones geopolíticas y de interés estrictamente comercial, tendrá que darse a la par que un crecimiento acelerado de la balanza comercial y el dinamismo de la economía al punto que Bolivia podría "comprar los territorios" o poco menos, basado en su mayor potenciamiento. es pues necesario que Chile entienda de una buena vez que no queda otra salida que atender la demanda de Bolivia o atenerse a una realidad que le será más adversa cada dia que pase.