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jueves, 16 de octubre de 2014

Trujillo pagó con la vida, los crímenes que cometió para mantenerse en el poder, como Presidente de República Dominicana. La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, nos la cuenta con lujo de detalles sobre la perversidad de un hombre, que hizo malabares para no soltar el sillón

frente a la pantalla de mi ordenador, pienso una y otra vez en Nuestra Bolivia. qué destino haber caído en manos del caudillismo. hace poco leí un texto, ahora los grandes pensadores no escriben sobre los dictadores de nuestro continente, los grandes, algunos ya fallecidos, dejaron su protesta, en verdad sus proclamas por la libertad del hombre, y de los medios y de la defensa de los derechos humanos. en contra de Stroesner en Paraguay, de Pinochet en Chile, de las víctimas de la opresion en otras partes de nuestro Continente, la última obra que caló muy hondo en mi pensamiento, al que le hemos dedicado glosas y lo seguiremos haciendo "La Fiesta del Chivo" es el referente mas fresco, y qué curioso, que ofrece imágenes tan cercanas a la Bolivia de hoy.

cuando Mario Vargas Llosa estuvo en Bolivia hace algo más de un año, ofreció sendas conferencias y hasta coloquios extensos, para responder a las inquietudes de los intelectuales bolivianos, habló de todo, de su pasado en Cochabamba, alumno de La Salle, donde aprendió a leer "fue lo mejor que pudo ocurrirme, porque aprender a leer a los cinco años, abrió mi mente al mundo" y nunca más dejé de hacerlo. habló de Bolivia, del momento actual "de una democracia payasa" que no toma en cuenta los reales valores del concepto. Mario Vargas, con cierta timidez, no esquivó con gran diplomacia referirse a Evo Morales y al MAS, cuyas deformaciones ya para entonces, se estaban mostrando, en cambio el arequipeño fustigó sin pena al régimen Chavista, como lo ha venido haciendo en los últimos tiempos, sin pelos en la lengua e instando a romper la dinastía que dejó Chávez instalada en la Casa Amarilla con Nicolás Maduro a la cabeza.

faltó algún inquieto lector que refiriéndose al Dictador Trujillo pudo haber comparado con lo que está sucediendo en Bolivia, con el autócrata Evo Morales, flanqueado por ambiciosos "intelectuales y la inteligencia cubana" ejecuta todos los malabarismos circenses para no abandonar el poder. el caudillo "padrecito de las instituciones dominicanas", se mantuvo casi 30 años sentado al timón, sin otra tarea que reproducir el poder con tal saña, que de su lectura, el lector se estremece por la crudeza de las acciones bellacas de Trujillo, rodeado de serviles funcionarios, unos por miedo, otros por necesidades, vigilándose unos a otros y controlando hasta dónde llegaba su fidelidad al tirano.

faltaron las preguntas sobre la conducta de Trujillo que a fuerza de dádivas había logrado contar con el apoyo de las potencias, que por aquellos años no cuestionaban las artimañas que usaba Trujillo para mantenerse en el poder. sus diplomáticos solían darse modos para disimular las frecuentes violaciones a los derechos humanos dentro de la Isla, la ferocidad del gran aparato represor que había montado con ayuda de una policía ciega y sorda y asesina.

faltaron las preguntas para descubrir ante los bolivianos, la perversidad de un dictador, que recurría a sus más bajos instintos para cometer un crimen tras otros, haciendo comparecer ante su presencia a las mujeres jóvenes, esposas de los oficales del Ejército y de la Policía para violarlas y someter a los uniformados, confundidos entre la verguenza y el miedo y se mantenian en sus privilegiados cargos sin dar cuenta a otro superior que al "generalísimo", al que repudiaban en su foro interno, aunque no podían rebelarse por la estricta vigilancia a que estaban sometidos.

faltaron preguntas sobre el secretísimo complot, de unos pocos juramentados patriotas, que se habían unido para dar muerte al tirano. el grupo estuvo compuestos por oficiales del Ejército cuyas esposas habían sido mancillados por Trujillo, y que se mantenían en puestos claves de la seguridad física, por unos pocos civiles patriotas, políticos convencidos de la verguenza de su Patria al mantener como presidente al "caudillo" totalmente desprestigiado fuera de las fronteras de la Dominicana, y por unos cuantos seminaristas convencidos de la conducta perversa del militar, y formaron parte de la conjura a costa de entregar su vida en la empresa. planearon con detalle el atentado, escogieron las circunstancias y procedieron a dar muerte a Trujillo, de tal manera que no había posibilidad de fallar en el intento. la lectura resulta sabrosa y tan cerca de la historia real.