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jueves, 15 de octubre de 2015

por cuanto escribí la crónica anterior sobre Walter Zuleta, el amigo del alma que nacido en Potosí, falleció en Barcelona, el sobrenombre que llevó desde niño "el perro Zuleta" por su afecto al mejor amigo, su relación con el Dr. Paz y los escritos de Ramiro Paz Cerruto, único vástago varón del gran presidente Victor Paz Estenssoro, reproduzco este valioso testimonio de Adrián Suárez Valda.

Creció en un entorno en el q nunca pudo ubicarse.

Los q sabemos de estos avatares del destino, entendemos q Ramiro se apartó de su ilustre padre por dos motivos fundamentales:


1. Porq la naturaleza, instrumento maravilloso de Dios, no le dio a su padre dotes de hombre común y corriente. El Dr. Paz tuvo una índole distinta a la del común de los padres q abundan en la tierra. Con su misma esposa, doña Teresa, fue parco y reservado, lo mismo q con el resto de su familia, empezando por sus hijos.


2. La conducta de Ramiro para con su padre. 


El 4to. Mandamiento de los cristianos, el único q tiene castigo -pero también premio- manda honrar a los padres, al margen de la conducta de éstos y personas de cualquier nivel sabemos q a nuestros padres les debemos la vida y todo lo q viene después, seamos cristianos o no.


El Dr. Paz nunca descuidó sus deberes fundamentales con su hijo Ramiro y no sólo fue un buen proveedor, sino q se preocupó de darle una altísima formación personal y profesional, dotándolo para la lucha cotidiana.
Pero Ramiro siempre obró contra su padre al influjo de un entorno q le llenó de un rencor sordo, derivado de rumores q se crean alrededor de figuras de la talla del Dr. Paz.


Como cristiano, no me es dado juzgar a nadie, me limito por tanto a opinar q Ramiro jamás estuvo a la altura de un hijo del Dr. Paz. Me parece q en ese barullo mental y espiritual en el q siempre vivió, nunca pudo entender la enorme responsabilidad y el maravilloso privilegio de ser vástago de tan ilustre padre.


Al margen de esto, no puedo soslayar la mención q se hace de mi cuñado -de mi hermano- Walter H. Zuleta Roncal, conocido como el "Perro Zuleta".
Tenemos la extraña costumbre, cuando algún ser humano comete una fechoría, de decirle "es un perro", cuando éste -el perro- es la encarnación de todas las virtudes excelsas: Lealtad, amor, consecuencia, devoción, protección, inteligencia y bondad (no sé cuántas más omito)
Walter H. Zuleta, el Perro, mereció ese apelativo por el amor q les tuvo siempre a estos nuestros hermanos e hijos, los perros. No por otra cosa...
Todas esas virtudes puso Wálter en su relación con el Dr. Paz antes, durante y después de ser Ministro de la Secretaría de la Presidencia del Dr. Paz, con quien mantuvo una cariñosa y filial relación hasta la muerte de El Jefe, como solían llamarlo Wálter y los movimientistas de cepa.


El mejor desagravio q podemos ofrecer a los perros, es q alguien de la talla de Wálter hubiera llevado tal apelativo, al q hizo honor en el transcurso de su pródiga existencia.


Volviendo al tema de Ramiro, voy a cerrar este sencillo comentario acatando un consejo de mi santa madre, ya fallecida, quien solía decirme q si no tengo nada bueno q decir de determinada persona, es mejor q me calle...
Quedo, pues, bien callado, mi estimado Ramiro.
Q Dios nos bendiga.