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martes, 15 de octubre de 2013


los OMI (Oblatos de Maria Inmaculada) en mi existencia 

fundador de Radio Pio XII de Siglo XX

tipo 10 de la mañana, marzo de 1959, suena el teléfono en Radio Aspiazu "hablas con Eduardo Bracamonte. está conmigo el Padre Lyno de los Oblatos que quiere hablar contigo" y quedamos de acuerdo me voy por el Obelisco y altos de un edificio contiguo a la Comibol, bufete del Dr. Vicente Mendoza están Eduardo Bracamonte director de los Cursillos de Cristiandad, Luis Ossio Sanjinés dirigente del Partido Demócrata Cristiano y un sacerdote fornido, joven, sonriente y de pelo casi rubio. "Soy padre Lyno y quisiera te vengas a trabajar conmigo a las minas", me cogía de sorpresa. Me costó un tiempo asimilar de qué se trataba, que el misionero canadiense pondría en marcha una radioemisora en Siglo XX, el corazón de las minas nacionalizadas de Bolivia, que necesitaban personal y que mis amigos Vicente, Eduardo y Lucho Ossio le habían dado mi nombre. Que si estaba de acuerdo, cuándo podría viajar con él.

Pocos dias después subido a bordo de una camioneta embarqué las pocas ropas de que disponía y sin mucho pensarlo me puse en manos de Dios "Fiat Voluntas Dei", el misionero manejaba firme el vehículo y me sometía a un profundo interrogatorio que respondí sin ambajes. Un repaso de mi vida, mi situación personal, si tenía alguna enamorada "ninguna" fue la respuesta, lo que le alegró al curita y por familia "hermanas casadas que viven una en Tarija otra en Los Lípez" pero ninguna relación que me impida tomar mis propias decisiones.

Recuerdo. Rezamos el rosario. Cantamos un par de canciones religiosas. Comimos en Oruro y después de las 6 de la tarde llegamos a la Parroquia, una casa detrás de la modesta Iglesia un largo corredor con un comedor al final. Un salón también modesto que servía de biblioteca y arriba un segundo piso con cuatro habitaciones para cada sacerdote y como es norma, una reservada al Obispo cuando viniese de visita, o algún superior de los Oblatos. A la entrada lateral de la casa, un salón bastante amplio, que servía para las reuniones de los grupos católicos y dos o tres compartimientos que más tarde serian las cabinas de locutor y de operador de Radio Pío XII.

la infaltable pregunta y dónde está la radioemisora? "No existe, es decir está todavia en Canadá, en casa de mis padres y está siendo empaquetada para embarcarla a mi nombre por barco. Tomará tiempo? Algunas semanas respondió Padre Lyno y me destinó una habitación a la derecha de la entrada que funcionaba como recepción de la Parroquia. Aquí será tu dormitorio. Así fue desde entonces y durante más de cinco años compatiría mi vida con los sacerdotes oblatos, atendía la secretaría de la Parroquia y empezé a planificar la programación de la Radioemisora.

me sentí cómodo. todo el tiempo encontraba nuevas tareas, me relacioné pronto con los parroquianos con los que trabé amistad, varios de ellos, andando el tiempo se convertirían en mis compadres de por vida...asistía a las reuniones y podía contribuir con ideas, iniciativas, o simplemente comentarios. Pronto llegaría el equipo de un kilowatio de potencia y será armado "por el negro Valencia" traído desde La Paz, con este fin, aunque "bastante dado a la bebida" lo que al sacerdote le costó tiempo y muchas explicaciones para poder comprender a un "borrachín" si bien amigable y fanfarrón. Pasaron fácilmente algunas semanas sin la Radio, pero con un personal de lujo que presentaremos más adelante.