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miércoles, 18 de abril de 2007

Dáme sabiduría!

Pon tus palabras en mis labios! Deja que tu Paz, tus enseñanzas y consejos se viertan a través mío en los seres que amo y que caiga esa tu Sabiduría en tierra fértil. La primera palabra es Perdón. Qué necio fui, cómo me separé de tu amor, cómo dejé que mis malas acciones dañaran el lazo de unión que había entre nosotros. Quiero obtener tu perdón y volver a ser tu amigo.
Debo decirle a mi hijo que sólo hay un verdadero y profundo amor. Que el amor de las muchas, muchas veces termina con el fin del placer, con la ilusión de querer construir algo y al saber que nos decepciona, nos deja, nos abandona, por ello cuánto vale de verdad, conocerte a Ti Señor, profundizar en tu amistad y en los más puros sentimientos que nacen de la fe, de la esperanza y promueven a la caridad!
Haz, te lo pido que mi hijo comprenda que sólo hay una pena grande, irreparable, y esta es la pena de perderte a Ti, como amigo, como hermano. Todo lo demás es nada, pequeño, despreciable, sin valor. Haz que mi hijo, lo comprenda así y te ame!

20 de septiembre 1986

Señor, eres tan bueno!

En todas las cosas, veo tu Sabiduría. Nada tengo que reprocharte. A veces por momentos no comprendo tu Providencia, dudo, no alcanzo a comprender qué quieres de mí, pero luego puedo ver claramente que sí, que has elegido para mi una vida interior, plena de gracia. A veces una vida de pobreza franciscana, pero sin que me falte tu Providencia.
Es admirable cómo te prodigas Señor y nada me falta como en el viejo salmo "El Señor es mi Pastor, nada me podrá faltar!. En verdad recuerdo la escritura "de qué os preocupáis, no ves a las aves del campo que no siembran ni trigan y sin embargo, Vuestro Padre Celestial las alimenta! y a las flores silvestres las viste de tan hermosos colores que ni Salomón en el apogeo de su gloria pudo vestir igual?" Así la bondad de Dios se prodiga en sus criaturas y su mano paternal está en todas las cosas.

Cochabamba, 25 de diciembre 1985

De nuevo en tus polvorientas calles...

Héme aquí, de nuevo en tus polvorientas calles. Rodeado del afecto de las gentes que entre curiosos y sorprendidos nos dan la bienvenida. Por ahí no falta un abrazo sincero, expresión de una vieja amistad, en medio de un efluvio de recuerdos que emergen con toda fuerza del pasado. Su viejo y remendado aeropuerto, su tráfico incontrolado y caótico, donde conducir es tarea poco menos que imposible.
Los viejos rostros, y otros no tan viejos de gentes que de niños de antes están convertidos en adultos, como si de pronto se hubiera realizado una metamorfosis brutal, que los convirtió de niños en hombres, sin pasar por la adolescencia. Veo, trato de ver lo más posible, lo más rápidamente para reponer el tiempo de la ausencia, para recomponer mentalmente el paso de los años, ávido de saberlo todo, cada historia personal, familiar, del colectivo, extraer de la memoria los recuerdos y comparar con el presente. Todo empieza a encajar en su sitio, en esa inmensa gama de afectos e impresiones que yacen más allá de la conciencia cognitiva.

Cochabamba, 2 de diciembre de 1985

Junto al lago azul...de Ipacaraí!

Una dulce guarania que me aprendí de memoria por la cadencia de su melodía y la viva expresión de su letra, según puedo recordar nítidamente fue la canción mi secreta compañera en los momentos de encuentro conmigo mismo, el marco de un sentido romance. "junto al lago azul de Ipacaraí...tu cantabas triste por el camino, dulces melodías en guaraní..." y la pregunta de la prosa, "dónde estás ahora cuñataí, que tu dulce canto no llega a mí, dónde estás ahora mi ser te añora lejos de ti..." tan profundos recuerdos cobran vida porque ahora justamente estoy junto al lago, en las afueras de Asunción, en la capilla de la Virgen y me explican que Itä, (pronunciado guturalmente) y "tapacarí" significan agua+bendita (agua bendecida del Santuario que queda junto al lago de aguas azules) De éste modo, sin habérmelo propuesto, ni pensado jamás, resulta que me encuentro "junto al Lago". Qué portento misterioso que logra transformar los sueños en realidad. Qué providencia oculta que desde el subconsciente nos lanza al encuentro patético de una "dulce realidad"
En Asunción, Paraguay, 24 de noviembre de 1985