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domingo, 6 de mayo de 2012

mayo es el mes del rosario, de la devoción a la Madre de Dios, de María Auxilio de los Cristianos

estamos en el mes de María consagrado a honrar a la Madre de Dios. Acude a nuestra mente, el dulce recuerdo de Sucre, del colegio Don Bosco, de altar de María Auxiliadora adornado con un inmenso cuadro justamente de la advocación y copiado de la casa matriz de los salesianos en Turín, Italia en que aparece María con su manto azul intenso y un traje de rojo púrpura teniendo en brazos al Divino Niño, ambos con sendas coronas de relucientes piedras.
Recuerdo del rezo diario del Santo Rosario y la canción precedente..."venid y vamos todos, con flores a porfía, con flores a María que madre nuestra es...de nuevo aquí nos tienes dulcísima doncella, más que la luna nueva, postrados a tus pies" y la corta alocución sacerdotal con referencias a la devoción que Juan Bosco inculcó a los niños del "oratorio dominical", es decir la sesión de juegos, canciones, teatro y deportes con que el maestro solía atraer a los niños y les hacía pasar horas tan agradables y entretenidas a tiempo que les enseñaba el catecismo...cuyas 100 preguntas y respuestas aprendimos de memoria y podíamos competir en velocidad y precisión a lo largo del año.
Quillacollo reúne imágenes de María traídas de todas partes
Oh maravilloso mes! Educado en la oración y la meditación, encontré en María la madre que nunca tuve, pues la mía había fallecido antes de cumplir los dos años. Podía decir que no recordaba a mi madre carnal, de ahí que mi Fe y mi Devoción por María Auxiliadora ocuparon su lugar, me había encontrado con la madre espiritual que jamás me iría a abandonar, en la soledad más grande, en medio de las privaciones materiales más insospechadas, en los momentos de sufrir persecusión y prisión y destierro y angustia, allí al primer "Ave María Gratia plena, Dominus tecum, benedicta tui in mulieribus" se producía la gracia y sentía su presencia y sentía crecer mis potencialidades y la fuerza para salir adelante. Así pude vencer la pobreza, el hambre, el abandono, el aislamiento, los sufrimientos físicos y a veces también la desesperanza...que duraba siempre muy corto tiempo, porque allí de pronto bajo su afectuosa mirada estaba presente la madre que encontré en el mes de Mayo, en el Colegio Don Bosco, junto a los salesianos...me había convertido en un hijo más de María Auxiliadora!