Páginas vistas en total

sábado, 21 de mayo de 2016

era tal la bronca entre Barrientos y Ovando que éste ordenó "mantengan reglados los morteros" del Gran Cuartel a la Casa Presidencial hasta nueva orden

así lo ordenó el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de entonces, cuando aniquilada la guerrilla del Che Guevara, el barrientismo quería todo el poder para sí, especialmente después de la Noche de San Juan que algunas decenas de mineros de Siglo XX, perecieron bajo la metralla militar.

es que la Federación de Mineros dirigida por Juan Lechín Oquendo de la Central Obrera y por Irineo Pimentel y Federico Escóbar del "poderoso sindicato de Siglo XX" decretó huelga general primero por la rebaja de sueldos que había decretaro René Barrientos para "salvar la economía nacional" y luego por la masacre, soldados armados hasta los dientes descendieron en Catavi y Cancañiri unos por el Sur y otros por el Norte descendieron hacia los campamentos mineros donde buscaron a los dirigentes, sin encontrarlos, porque éstos se habían escondido en Interior Mina y eran prácticamente invisibles.

Ovando Candia por razones ideológicas se mostró contrario a esta conducta, como político y hombre leído, aventajaba a Barrientos de lejos, quién era populista y hasta demagogo, que al igual que Morales solía permanecer más tiempo en el aire, en medio de sus avionetas y helicópteros para rehuir a buscar soluciones y enfrentar a los sectores descontentos.

Barrientos bien asesorado por Fernando Diez de Medina, en principio gran movimientista y seguidor de Victor Paz Estenssoro del que fue su Ministro de Educación, se había convertido en el brazo derecho del General, le escribía sus discursos y al igual que hoy Juan R. Quintana, se encargaba de la Agenda del presidente organizándole sus viajes por los pueblos rurales en los que Barrientos dejaba presente material deportivo, pelotas de fútbol y dialogaba en quéchua con grupos campesinos que le mostraban simpatía. Diez de Medina administraba el tiempo de Barrientos, cuando éste asomaba por el Palacio Quemado, tan odiado por los dictadores, y del que trataba de escabullirse todo el tiempo.

Ambos generales, ambos movimientistas, ambos líderes uno de la Fuerza Aérea, el otro del Ejército (arma de Caballería, la más noble dicen los militares bolivianos),  ambos habían ocupado por sí la Presidencia de la República y por primera vez en la historia, durante algunos meses formaron un Gobierno de dos cabezas, dos sillones presidenciales, dos formas de gobernar y resolver.

Barrientos saboreó el poder, de modo distinto a Ovando. "No contento con tener una casa, quería tener diez, cinco de ellas en Cochabamba. No contento con un coche, quería tener diez automóviles. No contento con una mujer, quería tener diez" así lo describió, el mismo militar entonces ayudante máximo del General de Caballería, que nos habló de "la bronca entre los uniformados". Barrientos quiere tener un "ejército propio" ser su único comandante, una unidad bien armada, tremendamente equipada, capaz de desplegarse por todo el país, con rapidez y con eficacia. Este deseo contrastaba con la doctrina tradicional. Un sólo Ejército, un solo mando, una línea vertical a toda prueba. de este punto controversial arrancaba la bronda. dicen que aquí estuvo el "kid del asunto", muchos creen que de aquí nació una distancia abismal que terminó con la vida del aviador cuyo helicóptero, una de sus hélices se enredó en un debilucho cable del telégrafo de Arque, Cochabamba, provocándole la muerte previo un incendio que redujo su cuerpo a la mitad, totalmente carbonizado como lo pude ver personalmente.