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lunes, 10 de marzo de 2008

la gratitud a Dios Nuestro Señor no cesa!

es un día de oración, de acción de gracias, de la unión de todos. nos pudimos sentar en una misma mesa: mis seis hijos: Rosario, América, Arturo, Mauricio, María Luisa y Joaquín, mi esposa Jenny, mi ex-esposa Forty y sus padres Francisca y Emilio, mi suegra Luisa Abularach, mi nieta Sandrita, el esposo de Forty Walter y Thomas el novio de mi hija mayor. 15 personas que con parte de una misma grande familia. Qué alegría. Qué emoción con nuestros invitados de Bolivia. Se ha sucedido un transplante desde la relativamente pequeña Cochabamba. La operación se tomó muchos puesto que estamos an agosto de 1989, y habíamos salido primero el cronista febrero de 1981, a los seis meses nos reunimos a bordo de un avión para proseguir vuelo hacia Alemania y de allí a Suecia, luego llegó mi suegra Luisa Magdalena, luego mis hijas, más tarde Forty y de invitados sus padres que estarán algunas semanas de visita. Haber soñado éste instante que al fin se hace realidad, tiene que ser una señal del amor de Dios. Don Emilio se siente al final de su larga vida, pero qué paz y qué resignación cristiana a la conclusión de toda una vida consagrada a la familia, al amor de los hijos y de los nietos.