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martes, 12 de julio de 2011

florecillas espirituales. alimento del alma.rocío de la divinidad.

  •  Dadme, Señor, el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo para la salvación de las almas.
  •  Jesús, solo vivías de amor; con tu vista fija en el Padre para que toda tu actitud humana estuviera siempre con Él.
  •  Enséñame a arraigarme en la caridad; que todas mis obras estén fijas en la caridad.
  •  Mi ley y sujeción sea la del amor; todo por amor: te amaré, Señor.
  •  Haz Padre, que te busque, haz que te encuentre; que me santifique.
  •  Reproducir en mi alma con la caridad la vida de la Santísima Trinidad.

lunes, 11 de julio de 2011

la crónica que sigue se ha publicado en el mundo entero como un homenaje al inefable Ernest Hemingway desaparecido hace medio siglo. genio de la literatura ha merecido un estudio nuestro publicado en 2007 en éste mismo sitio. su legado es ciertamente un apreciado premio a todos sus lectores.

El pasado 2 de julio se cumplió medio siglo desde que Ernest Hemingway se disparó con una escopeta en su casa de Idaho (EEUU) y puso un trágico final a una trayectoria en la que ejerció como "modelo de escritor moral", al relatar los horrores y pasiones que provoca la guerra. "Vivió con pasión y un enorme respeto por las otras culturas, con compromiso y determinación en tiempo de guerra", dice James Meredith, presidente de la "Hemingway Society", dedicada a conservar el legado del escritor.

Su legado. Autor de cinco novelas y más de cincuenta relatos, Hemingway cultivó una imagen de viajero y aventurero infatigable, con prolongadas estadías en París, Italia, España, Cuba o África, durante sus 61 años de vida, en los que fue testigo de la I y II Guerra Mundial.
Nacido en 1899, en Chicago, Hemingway tras culminar sus estudios comenzó a trabajar con apenas 17 años como reportero en el diario "Kansas City Star". Luego como corresponsal del diario "Toronto Star", viajó a Europa y vivió en París durante la década de 1920 con la llamada "Generación Perdida", un grupo de escritores estadounidenses entre los que se encontraban Gertrude Stein, Ezra Pound, John Dos Passos y F. Scott Fitzgerald. En esa época, una de las más prolíficas de su carrera, publicó dos de sus novelas más celebradas "Fiesta" (1926) y "Adiós a las armas"  (1929).

Su inspiración bélica. La guerra, uno de los grandes temas literarios de Hemingway, volvió a cruzarse en su camino con la Guerra Civil en España (1936-39) que cubrió como corresponsal desde Madrid. Posteriormente, y tras el éxito de "Por quién doblan las campanas"  (1940), volvió a Europa para cubrir la Segunda Guerra Mundial y la Liberación de París de la ocupación nazi. "Todos los buenos libros tienen algo en común, son más verdaderos que si las cosas hubieron ocurrido de verdad", decía.

El otro Hemingway. Mujeriego, bebedor y nómada, encarnaba la leyenda del escritor volcado al mundo en busca de historias que verter a su máquina de escribir, que tecleaba siempre de pie. Se casó por tercera vez, y se marchó a vivir a Cuba, donde ultimó "El Viejo y el Mar", una breve novela sobre un  viejo pescador cubano, por la que recibe el Premio Pulizter en 1953.
En la década de los '40, Hemingway descubre el continente africano, que es retratado en uno de sus relatos más conocidos "Las Nieves del Kilimanjaro" (1960). Allí estuvo a punto de morir tras sufrir sendos accidentes aéreos, que le dejan seriamente herido y le impiden viajar a Estocolmo para recibir en 1954 el Premio Nobel de Literatura.

Escribió su propio epílogo. 
En 1960 abandona Cuba con la salud debilitada, Hemingway se recluye en su residencia de Idaho, y año y medio después, con tres novelas aún a medio hacer, se suicida. Al poco tiempo se publica su último libro, paradójicamente titulado "París era una fiesta". En EEUU sus seguidores celebran su legado en los llamados "Hemingway Days" a finales de julio, coincidiendo con la fecha de su nacimiento (el día 21), con diversos eventos en Key West entre los que se encuentra un certamen de cuentos dirigido por su nieta, la también escritora Lorian Hemingway.
1954 Premio Nobel
En ese año le otorgaron el premio Nobel de Literatura, que no pudo recibir al sufrir un accidente aéreo.
Autor de célebres obras
Hemingway es el escritor de eeuu que más obras ha traducido a otros idiomas.

con o sin palabras. en los largos silencios se disuelven los desalientos y brotan los impulsos. Señor hazme de Ti!



Tú piensas que no sabes rezar. Sin embargo Cristo resucitado está ahí,amándote antes que tú lo ames. Por «su Espíritu que habita en nuestros corazones», Él intercede en ti más de lo que tú te imaginas.

Aun sin reconocerlo, sé capaz de esperarlo, con o sin palabras, en largos silencios donde parecería que nada sucede. Allí se disuelven los obsesivos desalientos y brotan impulsos creadores. Nada se construye en ti sin esta aventura: hallarlo a solas, algo que nadie puede vivir en lugar tuyo.

Cuando comprendes poco lo que Él quiere de ti, díselo. En pleno centro de las actividades cotidianas, al instante, díselo todo, aun lo que resulta insoportable.

No te compares con los demás, ni con su capacidad. ¿Por qué agotarte lamentando tus imposibilidades? ¿Habrías olvidado a Dios? Vuélvete a Él. Pase lo que pase, atrévete a comenzar una y otra vez.

Si te pusieras a acusarte de todo lo que te habita, no te bastarían ni tus días ni tus noches. Hay algo mucho mejor que hacer: al instante celebra con Dios el perdón, a pesar de las resistencias a creerse perdonado Dios y por los demás.

Cuando surgen la prueba interior o las incomprensiones de afuera, recuerda que en la misma herida en que se hunden las angustiosas inquietudes se elaboran también las energías para amar.

(De la Carta 1980 del hermano Roger de Taizé, Carta a todas las comunidades)